Ansiedad y estrés en el embarazo: cómo afecta a la madre y al bebé

La decisión de tener un hijo, es seguramente una de las más importantes y que más cambiara nuestra vida.  La llegada de un hijo es para toda la vida y producirá múltiples cambios en nuestro día a día: tus intereses, la relación con pareja, tus preocupaciones, tu carrera profesional, tu tiempo de ocio, etc.

Con los nueve meses de embarazo, la mujer se adentra en un período lleno de cambios, no sólo a nivel físico y hormonal, sino que también a nivel emocional y psicológico,  del todo necesario para preparar nuestro cuerpo y nuestra mente para la llegada del bebé de forma satisfactoria.

Sin embargo, durante el embarazo solemos prestar mucha atención y cuidado a nuestro estado físico, pero a menudo nos olvidamos poner atención y cuidar de nuestro estado emocional. Ya actualmente existe mucha investigación que nos habla de la importancia de cuidar el estado emocional de la madre durante el embarazo, tanto por las repercusiones que tiene en ella misma como para el bebé.

Aspectos emocionales del embarazo

Los cambios sociales de nuestra sociedad con la modernización y urbanización, ha propiciado la creación de familias nucleares, donde la mujer ya no cuenta con los recursos y cuidados durante el embarazo que disponía de antaño. No pocas mujeres embarazadas carecen de suficiente soporte físico y emocional durante el embarazo y posparto, y a menudo deben de trabajar duro hasta el final del embarazo, con la carga que ello supone para la gestante y su bebé. Ya no decir si se suman problemas psicosociales como: nivel socioeconómico bajo, malas condiciones de vida, vivir en un ambiente de violencia y criminalidad, falta de apoyo psicosocial, etc. siendo estos en estos casos donde los desajustes emocionales pueden ser muy significativos.

Aunque el embarazo habitualmente es un período de expectativas positivas y felicidad, también es tiempo de cambios emocionales, preocupaciones y miedos  que suponen importantes retos emocionales. Uno de ellos seria superar la expectativa de los futuros padres y quienes le rodean, de que el embarazo debe ser sólo un período de alegría.

También cuando el embarazo no es deseado o inesperado, puede suponer un desafío a nivel emocional. Posiblemente después de la confirmación del embarazo, nos asalten un montón de sentimientos y pensamientos contradictorios, pueden aparecer sentimientos de: sorpresa, incredulidad, culpabilidad…Atender a estos sentimientos y aceptarlos nos ayudaran a adaptarnos saludablemente a esta situación inesperada y afrontarlo de forma positiva.

Hay que tener en cuenta además que nuestro bebé, en su vida uterina, no sólo se baña en el líquido amniótico, sino que también se encuentra envuelto en el ambiente emocional que experimentan su padre y su madre. Por tanto es de vital importancia favorecer un ambiente emocional saludable y positivo, que facilitara un desarrollo óptimo y saludable de nuestro bebé.

Causas de los cambios emocionales y estresores durante el embarazo

Entre las causas y estresores que pueden responsables de los cambios emocionales en el embarazo podemos encontrar:

  • Cambios hormonales propios del embarazo: La revolución hormonal que la mujer experimente en el embarazo, con el aumento y la oscilación del estrógeno y la progesterona, hacen que la mujer sea más susceptible a padecer cambios emocionales o alteraciones psicológicas. Ello es debido a que las hormonas tienen una gran influencia en nuestro cerebro, alterando nuestro estado emocional y nuestra conducta.
  • Estado emocional y psicológico previo: Aunque todas las gestantes viven la misma revolución hormonal y pueden experimentar vivencias similares, no todas les afecta de igual manera. Si la mujer posee mayor estabilidad previa al embarazo, gestionara mejor los cambios del embarazo. Si una mujer sufre previamente trastornos psicológicos, el embarazo puede amplificar estos desajustes emocionales propios del embarazo.
  • Transición a la maternidad: Es uno de los cambios psicológicos más trascendentes que va a realizar la mujer cuando se convierte en madre. Algunos autores dicen al respecto que “con el nacimiento del bebé nace también la madre”.

Durante estos nueve meses de gestación, la madre y el padre van a tener que hacer ajustes y modificar su forma de pensar, sentir y su estilo de vida. A partir de ahora, ya no sólo podrán pensar en sí mismos, sino en nosotros.

Este tránsito hacia la maternidad empieza con la noticia del embarazo. Esta noticia puede recibirse con una mezcla de sentimientos: desde la felicidad y una alegría inmensa, hasta sentimientos de inseguridad, miedo, dudas o incluso un rechazo inicial. Los estudios hablan que en casi toda mujer  hay un cierto grado de ambivalencia, aun siendo un embarazo deseado.

Por tanto, es necesario aprovechar el período de gestación para hacer este trabajo de adaptación a la nueva realidad, una tarea que consistirá en ir “haciendo un lugar” para esa hija o hijo que está en camino.

También muchos entendidos en la materia, afirman que el embarazo es un periodo crítico y de alta sensibilidad psicológica debido a lo que llaman un “estado de relativa transparencia psíquica”, en el que sentimientos, conflictos y recuerdos pasados o de la infancia, afloran a nuestra mente con más facilidad. Pueden aflorar conflictos relacionados con su madre y con la experiencia de ser hija, de su propia vida intrauterina, etc. Muchos especialistas piensan que la parte positiva de ello es que se puede aprovechar este mayor acceso a estos contenidos para que la mujer entienda sus conflictos y necesidades y poder hacer un trabajo de crecimiento personal al respecto.

  • Preocupaciones, dudas e incertidumbres de la gestante: Podemos encontrar dos tipos de preocupaciones: relacionadas con ellas mismas (su salud, complicaciones durante el embarazo, miedo al dolor y muerte en el parto, atención adecuada en el parto, dificultades en la relación de pareja…) o relacionados con el hij@ (miedo al aborto, malformaciones congénitas, discapacidades mentales, muerte del bebé…)

Además la gestante  realiza multitud de pruebas: ecografías prenatales, análisis de sangre, amniocentesis, control de la presión arterial, control de glucemia, control del peso materno, etc. Estos controles a menudo general ansiedad y preocupación por los resultados de estas pruebas, incluso muchas mujeres consultan por internet información sobre dichos resultados para calmar su ansiedad y sufrimiento.

  • Complicaciones del embarazo: Pasar por un embarazo con muchas complicaciones médicas, o haber sufrido anteriormente experiencias negativas anteriores como: un aborto, una gestación complicada, un parto traumático, etc.
  • Circunstancias de vida: Aquí encontramos tanto situaciones estresantes que pueden ocurrir en cualquier momento de nuestra vida, como las relativas a las condiciones y recursos que precisa la futura madre para abordar tanto el embarazo como en la crianza de su bebé. Algunas de ellas son:
    • Preocupaciones financieras
    • Mala relación de pareja
    • Falta de apoyo familiar debido a conflictos o por la distancia
    • Enfermedad de la propia gestante
    • Enfermedad del marido o hijo mayor
    • Enfermedad o muerte de un familiar
    • Problemas en el trabajo o mala relación jefe, despido…
    • Falta de condiciones óptimas para la llegada del bebé ( no disponer de vivienda adecuada, instalación para el bebé, falta de intimidad)

Así pues, la gestación, ya sea la mujer primípara o multípara, supone para ella un acontecimiento vital estresante, que según algunos expertos posee determinadas características que lo hacer especialmente estresante: la ambigüedad, la imprevisibilidad y la inminencia.

Como hemos comentado esta ambigüedad se presenta incluso en los embarazos deseados, también por la preocupación de los cambios corporales de nuestro cuerpo, como afectara a nuestra relación de pareja o a nuestra carrera profesional…La imprevisibilidad e inseguridad de los resultados, dado que no tenemos garantizado que el embarazo vaya bien en todo momento, no saber con certeza el estado de salud de nuestro bebé, miedo a las complicaciones o que haya dificultades en el parto, etc. También crea ansiedad la inminencia de los nuevos acontecimientos, dado que durante el embarazo se ve la llegada del parto como algo inevitable, algo que no tiene vuelta atrás y que no controlamos totalmente.

Cómo afecta el estrés materno al curso del embarazo, parto y desarrollo del bebé

Los estudios muestran que los hijos de madres con sintomatología ansiosa, depresiva o que sufrieron estrés durante el embarazo, muestran: más problemas conductuales y emocionales en la infancia, peor desarrollo mental y psicomotor, así como más incidencia de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

Cuando la gestante presenta niveles elevados de ansiedad, depresión y estrés se activan el eje Hipotalámico Pituitario Adrenal, provocando la hipersecreción de las hormonas del estrés (catecolaminas y cortisol)  en el torrente sanguíneo materno. Estas hormonas tienen capacidad para traspasar la placenta y afectar directamente al sistema nervioso del bebé en desarrollo.

También indirectamente estas hormonas del estrés producen una hipertensión arterial, constriñendo los vasos sanguíneos de la placenta, lo que dificulta el flujo sanguíneo entre madre-bebé produciendo en una restricción del oxígeno y nutrientes que pasan al bebé, con las consecuentes repercusiones negativas en el desarrollo fetal. Es por este motivo que los hijos de mujeres embarazadas sometidas a niveles altos de ansiedad tienen hijos con bajo peso al nacer.

Según un estudio sobre psicólogía perinatal de Vivette Glover, un nivel excesivo de cortisol en la madre y el feto, podría contribuir a alteraciones en el desarrollo de determinadas áreas del cerebro del feto por ejemplo las relacionadas con la regulación emocional. Parece que la ansiedad de la futura madre se relaciona con una mayor frecuencia de dificultades emocionales en el hijo o hija.

Cada vez más estudios indican pues que un elevado nivel materno de tensión emocional antenatal afecta al desarrollo del cerebro, al desarrollo intelectual y motriz del futuro hijo así como tiene más riesgo de sufrir problemas de aprendizaje, retrasos del lenguaje y  problemas psicopatológicos.

Otras consecuencias obstétricas que se han asociado a un exceso de tensión durante el embarazo son:

  • Aborto espontáneo: Varios estudios han mostrado una asociación entre altos niveles de estrés en el embarazo y mayor riesgo de aborto.
  • Preclamsia: Hay evidencia de una relación entre ansiedad y depresión durante el embarazo y preclamsia.
  • Prematuridad y bajo peso al nacer: Hay una correlación significativa entre mayor tensión, ansiedad y estrés y parto prematuro.
  • Distocia y prolongación en el parto: Niveles elevación de estrés durante la última fase del parto produce reducción de la contractibilidad uterina y dificultan la dilatación cervical, causando prolongación del parto y distocia, y aumentando la posibilidad de instrumentalización del parto o cesárea.

Conclusión

Aunque se han dedicado numerosos esfuerzo en estudiar los efectos negativos de la ansiedad, la depresión y el estrés durante el embarazo y como afecta al desarrollo de feto y el recién nacido, no sabemos apenas nada de cómo afectan los estados emocionales positivos durante la gestación. Si bien las estadísticas de la población en general muestran que estados emocionales positivos están relacionados con  buena salud, con menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, los pocos estudios que se han hecho con embarazadas muestran que las mujeres con elevados niveles de bienestar y mayor estabilidad emocional aumentan la posibilidad de un parto eutócico. También están relacionados con un comportamiento neonatal más saludable, con mayor capacidad de orientación, mayor autorregulación y establecimiento de un sano vínculo entre padres-bebe.

Todo ello hace evidente que no podemos quedarnos de brazos cruzados ante tanta información y evidencia de cómo afectan los estamos emocionales durante el embarazo y se hace una necesidad social dar prioridad al bienestar psicológico y emocional de la mujer embarazada y su pareja, dados los enormes beneficios para la madre, el bebé y toda la familia.

Referencias

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Entrevista del programa Redes titulado “Educación emocional desde el útero materno” que Punset hace la psicóloga Perinatal Vivette Glover